La búsqueda del sentir del aficionado de Movistar Riders

Fans Movistar Riders
Fans de Movistar Riders en Gamergy. | Fuente: Kirill Bashkirov (LVP).

El latino es caliente, intenso y apasionado, de eso no cabe duda. Forma parte de su personalidad y eso se transmite a todas las facetas de la vida. Desde la manera de afrontar una discusión sobre el tema más nimio o rutinario que se nos pueda ocurrir, hasta la forma de apoyar —o todo lo contrario— a algo o alguien que entendemos que nos representa en algún sentido.

En este último aspecto entra el comportamiento que tenemos, y yo me incluyo, frente a un acontecimiento deportivo. Durante la más de hora y media que se prolonga un partido de fútbol, once jugadores son nuestra firme defensa frente a otros once, que por otro lado, se convierten enemigos acérrimos.

Con esta mentalidad impregnada en nuestro ADN, es completamente lógico y normal que esta manera de sentir se replique en los deportes electrónicos. Eso sí, con ciertas peculiaridades que lo hacen todo aún más intenso si cabe.

Gran parte del público de esports es muy joven, por lo que la estabilidad a nivel de emociones queda descartada. Eso, unido a la exagerada frecuencia con la que se suceden los encuentros, forman una bomba de sentimientos difícilmente controlable.

Movistar Riders en BLAST
El equipo de Movistar Riders en BLAST Pro Series Madrid. | Fuente: Kirill Bashkirov (BLAST).

Movistar Riders, un caso especial en el CS:GO español

En medio de toda esta vorágine de alegrías y desilusiones apareció el “súperequipo” de CS:GO de Movistar Riders hace ya año y medio. El objetivo era claro: ser el primer conjunto español en llegar a lo más alto y aunar a toda la afición. Que la comunidad se uniera en torno a un mismo quinteto de jugadores. Con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.

Pocas fechas después, se fundó el metafórico “barco” del que los fans se suben y se bajan en función de los éxitos que obtenga el equipo. O de lo cerca o lejos que estén de los objetivos planteados.

La evolución, sin embargo, no ha sido la esperada en un principio en cuanto a resultados se refiere y la alineación ha sufrido diversos cambios. Esto ha propiciado que la trayectoria se vuelva irregular y que estos aficionados hagan numerosos viajes de ida y vuelta al famoso “barco”.

Un movimiento que recientemente se ha intensificado hasta unos niveles que ya es difícil discernir si esta masa social está apoyando o se sienten decepcionados por el equipo.

En un mismo partido, el mismo aficionado es capaz de subirse y bajarse del “barco” en varias ocasiones. De creer que el objetivo de llegar a lo más alto es posible y minutos después, pensar que hay que cerrar todo. Que no se puede lograr el sueño.

Fans de Movistar Riders
Aficionados de Movistar Riders en BLAST Pro Series Madrid. | Fuente: Kirill Bashkirov (BLAST).

Y, a diferencia de lo que he explicado al principio, aquí no está haciendo falta esperar a los partidos para vivir ese torbellino de emociones. Un día cualquiera, una mecha —que lo mismo puede ser un fichaje o un resultado de un partido completamente ajeno al entorno de Movistar Riders— puede generar una guerra de opiniones sobre cambios en el equipo. Si por algunos fans fuera, estas modificaciones se propagarían hasta al encargado de la seguridad del Movistar eSports Center.

En definitiva, yo pienso que la generación de todas estas discusiones constantes son parte de la consecución del objetivo, aunar a toda una comunidad sintiéndose representada por un mismo equipo.

Pero no nos engañemos, el público de los deportes electrónicos, y por ende, una gran parte de los aficionados de Movistar Riders, son prácticamente unos adolescentes viscerales.  Con sólo el aleteo de una mariposa pueden pasar del júbilo a la tristeza, pero no buscan evitar este torbellino de emociones.

Quieren sentir. Descontroladas alegrías o fuertes decepciones, pero a toda costa, sentir.