Impasse

LoL Park LCK

Ha llegado uno de esos momentos en la agenda competitiva. El fin de temporada de las ligas mayores de League of Legends y el comienzo de los Mundiales encuentran en su punto medio el más profundo estancamiento. Casi un mes de pausa absoluta, solo roto por un anodino European Masters fuera de tiempo y lugar. Una suerte de pausa obligada, de calma antes de la tormenta. Con la respiración todavía entrecortada, es momento de tan particular travesía por el desierto. Y a mí me sigue sin gustar el calor.

«Lo que anhelo ahora…

Habiéndome quitado de encima el párrafo para contentar al SEO, puedo empezar a escribir de verdad. Al igual que el calendario, yo también estoy en uno de esos momentos. La introducción del capítulo 20, o quizás era el el 19 o el 21, de Dune (Frank Herbert, 1965) reza: «Escoger un camino claro y seguro conduce inevitablemente al estancamiento». Estas calmas ecuatoriales me permiten pensar, y lo que pienso ahora es en mi travesía desde la escena de los esports a la prensa del videojuego, solo para volver a la primera. Cambio porque me canso, y suelo cansarme pronto, tanto por convicción como por anhedonia. También soy un culo inquieto y tengo poca paciencia para los entornos tóxicos.

…algún día me aburrirá».

Estoy de vacaciones. Creo. Perdonad la confusión; las fronteras son difusas cuando no hay contrato, estabilidad, ni seguro. Me niego a pensar que el problema esté solo en mí cuando no tengo fuerzas ni ganas para ver el European Masters, o para revisar los playoffs de las ligas mayores, para analizar jugadores, para estudiar estrategias probables, para conformar power rankings, para hacer predicciones, ni siquiera para mendigar interacciones en pos de una atención innecesaria. No pretendo hacer gala de superioridad moral alguna, yo también he pasado por el aro de esto último. De hecho, creo que es norma, o eso me confirman las continuas polémicas que afloran como setas en otoño a lo largo de estos paréntesis. Buscar en la atención un sustitutivo al trabajo.

«Es tan raro que nos importe tanto…

Podría escribir más allá de este párrafo, pero voy a elegir no hacerlo. Podría esforzarme en sacar una narrativa elaborada o un reportaje bien documentado, pero la desidia puede conmigo. No es como si la existencia de dicho contenido dependiera de mí; si este no es vuestro texto, os animo a leer los recientes de Joan Cebrián o José Ángel Mateo. Tampoco me fustigo. Como escribe Jorge Macía: «Aunque el esfuerzo se plantee como medio y fin, es únicamente un medio, y ni siquiera uno especialmente importante en determinadas condiciones». Así que, si me disculpáis, seguiré aprovechando este impasse para leer —y no escribir— a todos aquellos creativos que me gustaría ser, no soy y puede que nunca sea.

…hasta que nos da igual». —Billie Eilish