Mapas remasterizados en Call of Duty: ¿necesarios o relleno?

0
468
Mapas remasterizados Call of Duty

Nuketown, Crash, Jungle, Shipment, Summit, Terminal o Vacant son solo algunos ejemplos de mapas remasterizados. Escenarios que han regresado, procedentes de su título original, a las listas de partidas de último Call of Duty de turno. Pero, ¿hasta qué punto el retorno de estos mapas clásicos es necesario? ¿Y por qué estos y no otros mapas, de los cientos creados a lo largo de los años en Call of Duty, son los elegidos para recibir un lavado de cara?

Volviendo a los orígenes

Lo cierto es que este tipo de contenido ha caracterizado a la saga Call of Duty desde sus inicios. Allá por el año 2005, cuando se produjo el lanzamiento de Call of Duty 2, encontramos en la lista de partidas varios mapas presentes ya en la entrega anterior (Call of Duty, 2003): Brecourt, Carentan y Stalingrad/Railyard. Se trataba de mapas presentes en el juego base, pero haciendo gala de un mejorado aspecto visual y con pequeñas variaciones en cuanto a la disposición de trincheras y vehículos.

La adición de estos mapas se percibe como un guiño al pasado y no como una necesidad imperiosa de contenido, pues Call of Duty 2 presentaba 17 mapas en su versión base (Brecourt, Carentan y Railyard incluidos), frente a los 16 de su predecesor. Además, a golpe de DLC llegarían 9 mapas más, todos ellos inéditos.

Incluso en entregas más recientes hemos encontrado casos similares, como ocurrió con Terminal en Modern Warfare 3. Este mapa, inspirado en la misión «Nada de ruso» («No Russian«), debutó en Modern Warfare 2 en su lanzamiento en el año 2009 y fue incorporado en 2012 de forma gratuita a Modern Warfare 3 en el verano de 2012.

mapas remasterizados
Railyard (Call of Duty 2). | Fuente: Call of Duty: Fandom.

Un cambio de tendencia

Hasta finales de la década pasada —y en términos generales—, los mapas remasterizados se incluían de forma aislada, más como un guiño a entregas anteriores que como un elemento generador de ingresos. Suponían, en cierto modo, una especie de «seguro» para los creadores, pues se garantizaban que los mapas más característicos y que mejor funcionaban de entregas previas, repitiesen jugada en las entregas más recientes.

De esta forma se sacaba partido extra al material generado años atrás, pues con estos mapas se pueden pulir los defectos de la versión original. Además, se evita la creación de nuevos escenarios desde cero y, de paso, el estudio se gana el aplauso de buena parte de los seguidores de la saga, que ven en sus mapas favoritos una segunda (o tercera e incluso cuarta) juventud.

mapas remasterizados
Crash (Call of Duty: Modern Warfare 2). | Fuente: Call of Duty Fandom.

Pero no todo ha sido así siempre. En la última década, aquella visión pura, casi inocente e inmaculada de los mapas remasterizados se ha tornado oscura y enrarecida. Los más veteranos de la saga recordarán los Stimulus Map Pack y Resurgence Map Pack de Call of Duty: Modern Warfare 2. Dos paquetes de cinco mapas cada uno, a un precio individual de unos 15 euros. Es decir, por casi 30 euros podías sumar 10 mapas a la plantilla de 16 mapas base de Modern Warfare 2. La «trampa» aquí radicaba en que, de esos 10 mapas, cuatro procedían de su predecesor (Call of Duty 4: Modern Warfare, 2007). Es decir, 12 euros de los 30 invertidos en estos paquetes de mapas eran un mero copia-pega de la entrega lanzada dos años atrás, con cambios prácticamente imperceptibles.

El furor que generó aquel título hace una década fue tal que muchos jugadores (entre los que un servidor se incluye) pasamos por el aro, deseosos de regresar a las calles de Crash, Overgrown, Strike y Vacant, además de visitar los mapas completamente nuevos.

Los DLCs, una plaga inevitable

La industria evoluciona y en los años dorados de Xbox 360 y PS3, los DLCs eran la novedad. Tanto es así que, en la actualidad, la mayoría de los juegos presentan algún contenido descargable. Y el que no lo hace es objeto de desconfianza, en lugar de aplauso, por parte del consumidor. Desconfianza generada por una lectura perversa del posible éxito comercial del título de turno.

Lamentablemente, el paso de los años ha hecho que los DLCs sean un mal menor, pues las herramientas de moda en la industria ahora tienen los nombres de micropagos, pases de temporada y extras de reserva. Incluso el propio Terminal fue presa de ello años después, incluyéndose temporalmente como un incentivo por la reserva de Call of Duty: Infinite Warfare (2016).

mapas remasterizados
Terminal (Call of Duty: Infinite Warfare).

Modern Warfare, un nuevo estilo

Como podrás intuir, querido lector, nosotros somos el motor de cambio en la industria porque formamos parte imprescindible de la misma. Y en ese marcado carácter dinámico propio hemos vuelto a generar cambio en los últimos tiempos. Tanto es así que Call of Duty: Modern Warfare (2019) ya no tendrá mapas de pago, y el comienzo de la Temporada 1 es prueba de ello.

No obstante, nos hemos topado con el objeto de estudio de este artículo: multitud de mapas remasterizados. Hemos vuelto a disparar en Crash, Vacant y Shipment, y, aunque no hemos tenido que abrir la cartera para ello, hemos echado en falta la adición de nuevos escenarios para los modos más habituales (Duelo por Equipos, Buscar y Destruir y compañía).

Es aquí cuando nos toca reflexionar, valorar si aquello que estamos recibiendo es o no el mismo plato recalentado de siempre y con qué fin nos llega. Bajo mi perspectiva personal, la de un jugador con cerca de 12 años de recorrido en la saga y cerca de la veintena en el mundo de los videojuegos, llego a la conclusión de que bajo el término de «mapa remasterizado» se esconden, simultáneamente, diversos modelos de negocio. Tampoco hay que ser muy avispado para ello, pues basta con comprobar cómo algunos de estos añadidos llegan de manera gratuita y otros lo hacen aparejados a un detrimento en nuestras cuentas bancarias. Pero este es el principal indicio de las intenciones del estudio de turno con su juego, la forma que tienen de entenderlo y de entendernos.

mapas remasterizados
Vacant (Call of Duty: Modern Warfare).

El ya mencionado caso de Call of Duty: Modern Warfare 2 es un claro ejemplo de DLC de garrafón: aquel que, sin muchos rodeos, infla la cifra de mapas incluidos a golpe de remasterización. Remasterización que raya en lo innecesario en muchos casos. Pero también he encontrado en este tipo de mapas, bajo mi experiencia, un auténtico salvavidas para el juego de actualidad.

Modern Warfare tampoco se salva de los mapas remasterizados

Ya en el análisis de Call of Duty: Modern Warfare señalé como «poco habitual» el diseño de los mapas del nuevo buque insignia de Infinity Ward. Confiaba, por entonces, en que el rodaje de nosotros, los jugadores, acabase por hacer más placenteras nuestras partidas en ellos. Y, aunque en cierto modo así ha sido, algunos de escenarios se me siguen antojando un poco toscos, lentos o faltos de gracia. Probablemente no haya sido el único, pues parece que desde las oficinas localizadas en Encino han optado por jugar la baza del salvavidas: los mapas remasterizados.

Al modo de ver de un servidor, los de Infinity Ward han encontrado en los del veterano Call of Duty 4: Modern Warfare la fuente de la juventud para el multijugador del Modern Warfare de 2019. Y han debido de afinar mucho la puntería porque, pese a que ya hemos pasado por estos mapas en multitud de ocasiones, siempre se han mostrado tan fluidos y divertidos como en 2007, incluso con los cambios añadidos.

mapas remasterizados
Crash (Call of Duty: Modern Warfare).

Podríamos pensar que han optado por la vía rápida, la de importar los viejos clásicos sin más. Pero aquí la clave se halla, además de en el probado éxito de estos mapas, en las reformas realizadas. No se han conformado con traerlos de vuelta, sino que han recibido un nuevo aspecto (Vacant, Shipment) o han sufrido cambios en su estructura, con nuevos pasillos o interiores.

Pero no nos equivoquemos. No es esta una alabanza al retorno de estos escenarios en sí mismos, sino a una forma de salvar los muebles de Infinity Ward y de Modern Warfare, así como de garantizar que en las listas de partidas actuales haya un poco más de satisfacción. Ahora toca traer contenido completamente nuevo.