«Agitado, no mezclado»

Bwipo FNC jungla

Podemos o no estar de acuerdo en que el calor es mejor que el frío, que las tormentas de verano se agradecen y que juntar todos los exámenes en pocas semanas debería ser ilegal. Junio es uno de esos meses que no deja indiferente, como tampoco suelen hacerlo los inicios de los Summer Splits. Entre el metagame cambiante y los rerolls como norma, el de 2021 está siendo uno especialmente movido. Quizá demasiado.

Orden

Hay una fina línea entre la variedad y el caos. La primera añade el punto justo de pimienta a un plato ya de por sí picante. El segundo consiste en agregar especias al azar esperando que, de alguna manera, la comida pueda ingerirse. Por suerte, parece que hemos conseguido pasar de lo segundo a lo primero, entre la offseason de ambos splits. El meta actual es genuinamente divertido, pero no debemos olvidar de dónde venimos.

El cambio a los objetos de la temporada 11 fue uno de los mayores giros que ha dado League of Legends en doce años. La práctica totalidad de ítems sufrieron cambios, a lo que debemos añadir los que se incluyeron y eliminaron, a partes iguales. Un cambio tan radical anunciaba el panorama competitivo más imprevisible de la historia. Nada más lejos de la realidad.

League of Legends objetos 2021
A más caos, más orden parecemos buscar; el cambio de objetos trajo uno de los metagames más estáticos de los últimos años / Fuente: Riot Games

El Spring Split supuso una travesía por el desierto de escasísimos campeones por posición, builds telegrafiadas y tanto jugadores como aficionados quemados. La botlane era territorio de Kai’Sa, Samira, Alistar, Rell, y para de contar. Hubo semanas enteras en que el Chupasangres estaba tan sumamente desbalanceado que uno podía adivinar cómo iba a acabar cualquier intercambio frente a un Aatrox o un Renekton: con la otra parte escaldada.

Curiosamente, no ha sido hasta que el equipo de Riot Games ha metido mano que el metagame de objetos y campeones se ha estabilizado. Y lo ha hecho hasta tal punto que se encuentra en uno de los mejores estados que se recuerdan. Como ya pasara en 2019, podremos encontrar luchadores, tiradores e incluso apoyos en casi cualquier posición. Los picks flexibles son legión y eso siempre son buenas noticias.

Caos

No solo del metagame, sino también de rerolls vive el League of Legends. En mis más de siete años viendo competitivo, no recuerdo una época tan imprevisible, en lo que a cambios de posición se refiere. Primero fueron Fnatic y SK Gaming en Europa, anunciando los movimientos a la jungla de Gabriël «Bwipo» Rau y Erik «Treatz» Wessén, respectivamente. Esta semana, han sido DWG KIA, vigentes campeones del mundo, los que nos han sorprendido con el doble reroll de Kim «Canyon» Geon-bu Heo «ShowMaker» Su.

Sin embargo, no todo lo que se parece es igual. Hay una diferencia muy grande entre cambios tácticos movidos por inquietudes estratégicas, y los llamados placeholders —una suerte de parches—.

Los primeros los encontramos en la figura de Li «Xiaohu» Yuan-Hao y Royal Never Give Up, ganadores del pasado Mid-Season Invitational, cuyo movimiento del otrora midlaner a la línea superior parece haberle dado la libertad y el desparpajo que nunca tuvo. También en el G2 Esports de 2019, con un Luka «Perkz» Perković que revolucionó la posición de tirador y elevó a su equipo a cotas casi mundialistas. En DWG KIA también les está funcionando, hasta tal punto que planean mantener los cambios a largo plazo.

Que uno de los supports más talentosos y prometedores de Europa se vea obligado a hacer un reroll no es ni debería ser una buena señal / Fuente: Riot Games

Otra historia es ponerse el traje de vendedor ambulante, hacerse con una cámara y tratar de argumentar lo indefendible. Pese a lo decente de sus actuaciones, los cambios de Bwipo y Treatz no deberían ocurrir en equipos que aspiren a objetivos ambiciosos. Quiero pensar y cada vez creo más que Europa está en un estado de transición, y que estos esperpentos solo son soluciones temporales hacia un 2022 mejor.

Los ingredientes son los mismos; es fácil equivocarse. Si en Asia funciona, ¿por qué aquí no? Y, como en todo, es una cuestión de honestidad, de objetivo. Podré aceptar hasta la locura más inverosímil, siempre que esté bien argumentada. Pero lo que no me creo son los comentarios (centrados en metagame o rerolls) de relaciones públicas recién graduado, ataviado con su mejor sonrisa y procurando hacerme pasar un Martini con vodka agitado por uno mezclado.