La League of Legends EMEA Championship (LEC) ha viajado a 1917. Como si en lugar de estar disputando un Mid-Season Invitational en Chengdú, China, estuviera en Fátima, Portugal. A una hora y veinte minutos de la capital portuguesa, tanto en transporte público como privado. Desde el año pasado, cada vez que el Viejo Continente juega un torneo internacional, acude a los escenarios globales siempre con la fe por delante. Como si fuera un 13 de octubre constante en el que rinde homenaje a la Virgen de Fátima. Ciertamente, en el MSI ha habido milagro. Pero no en el sentido que Europa buscaba, porque en lugar de tener la aparición de la Virgen y ver cómo el sol zigzagueaba, ha apreciado la primera derrota internacional de la historia de Fnatic contra un equipo de la League of Legends Championship Series (LCS).

La dominación de la League of Legends Championship Korea (LCK) y el auge de la League of Legends Pro League (LPL) han hecho mucho daño a Europa. Corea del Sur impidió títulos y cortó de seco cualquier progreso de clubes, como precisamente Fnatic en 2015. En cambio, China se encargó de denegar dos Copas del Invocador consecutivamente. La LEC tuvo una pena constante con el paso del tiempo a la que añadió un doble trauma. El destino parecía injusto: el Viejo Continente no solamente iba a vivir constantemente con saudade, también viviría la misma sensación que todo el pueblo portugués en la Eurocopa de 2004 dos veces seguidas. Uno de los consuelos dentro del último aspecto es que los verdugos no tenían la mística de un cuento de hadas como Grecia, sino que eran verdaderas potencias que demostraron su poderío a lo largo del camino. El mayor de todos era ver cómo G2 Esports produjo el mejor equipo de la historia de la región, cómo los black & orange también elevaron su nivel hasta puntos jamás vistos -incluso superior a cuando tenían éxitos- y cómo este rendimiento dual se trasladaba colectivamente.

Hasta 2020, cuando Europa tiene un récord muy positivo de victorias directas contra América del Norte, la LEC tenía una fe alimentada por hechos. Sin embargo, a partir de la 11ª temporada, confundió la ambición con el ego. El punto de partida fue MAD Lions en 2021, un muy buen equipo al que se le puso en puntos en los que todavía no se encontraba. Un MSI aceleró todo y el cuádruple desempate en la fase de grupos de los Worlds de aquel año evitaron un drama. Evitar la tragedia no implicó que no hubiese datos o hechos reveladores: los leones cedieron contra Team Liquid cuando, por entonces, era “imposible”. Los Mid-Season Invitationals empezaron a servir como paréntesis de las caídas mundialistas. Esta edición, en cambio, solo ha acelerado el proceso.

El cambio de carácter de la fe en la LEC

G2 Esports en el Mundial de 2023
G2 Esports en el Mundial de 2023, represenando a la LEC como campeón | Imagen vía Riot Games

Los dos últimos Mid-Season Invitationals han sido tiritas para la LEC que posteriormente han sido arrancadas sin tacto, hasta el punto de abrir de nuevo la herida. En 2022, G2 Esports superó a Evil Geniuses en el Play-In y empató en la siguiente fase en el duelo directo para que ambos clubes acabasen demolidos con dos 3-0 como soles para despedirse del torneo. Al año siguiente, el nuevo formato del torneo provocó que tanto Europa como América del Norte estuvieran condenadas al cainismo. El juicio era imposible de hacer, pero llegó en ambos mundiales. Tanto G2 como Fnatic se quedaron sin posibilidades de pelear por la Copa del Invocador en la 12ª temporada porque perdieron mapas claves contra EG y Cloud9. Al año siguiente, NRG Esports fue el único club occidental que llegó a los playoffs, una clasificación marcada por su victoria ante los samuráis.

La LCS siempre fue la liga malcriada por parte de Riot Games, la que tenía todos los excesos de su lado y podía protestar. En cambio, la LEC tenía un carácter más cabizbajo. A América del Norte le llegó la decepción de saber que no podía comprar todo, mientras Europa la ilusión de poder presenciar su Milagro del Sol: ganar a oriente. El problema principal del Viejo Continente no es haber perdido la fe, sino que su naturaleza ha cambiado por completo. Hasta 2020, toda la región se convirtió en Lucía, Francisco y Jacinta, los tres pastorcillos portugueses que vieron el Milagro del Sol, presenciando dentro de la Grieta del Invocador unas maravillas que se podía explicar desde las creencias y el pragmatismo. Eso provocó que la Cova da Iria particular del League of Legends europeo se llenara con tal de ver el sol moverse, esperando la aparición de su Virgen de Fátima, sin el mismo resultado que los tres pequeños. Ignoró que mientras esperaba la maravilla, el resto del mundo, incluyendo los vecinos occidentales, seguían avanzando. Que el cambio es una constante que no se puede parar, pero sí trabajar para que se adapte a nuestros intereses.

Tras el fin del mejor G2 Esports de la historia, la LEC no presencia ningún milagro, se limita a ver lo que quiere. Con la misma prepotencia que a la LCS le costó ridículos internacionales globales. Perder dos finales consecutivas en Worlds afectó en la confianza de la región. “Mucha gente ha perdido la esperanza; creo que muchos jugadores profesionales no creen en la victoria internacional. Pero al fin y al cabo, quiero dar esperanzas”, declaró el medio de G2, Rasmus “Caps” Winther, en una entrevista a Ashley Kang. Si hay una región marcada por la fe y por no bajar los brazos es Europa. Sin embargo, las creencias, independientemente del tipo que sean, requieren dedicación y, a veces, implican contradicciones o confrontación. De una actuación particular de un club en concreto no se solucionan los problemas estructurales. En cambio, de cuestionar y presionar con preguntas incómodas sobre si es ideal apostarlo todo a la misma moneda, la gestión de los imports, etc. Los milagros implican excepcionalidad y no norma, y el Viejo Continente lleva demasiado tiempo agarrándose al clavo ardiendo de querer presenciar uno sin querer crear un caldo de cultivo para que aumenten las posibilidades de que ocurra.

G2 Esports en el MSI de 2024 como campeón de la LEC
G2 Esports en el MSI de 2024 como campeón de la LEC | Imagen vía Riot Games

Imagen vía Riot Games