Road To Worlds 2021: T1 o el regreso del duque

T1 Worlds 2021

Será porque la adaptación de Dune me tiene prendado o porque he empezado a jugar a Crusader Kings III, pero últimamente encuentro en el título «duque» una distinción superior. Podría haber tildado a T1 de reyes, avalados por una triple corona mundialista que parece lejana. Eso es, podría haber elegido el encabezado: «la vuelta de un rey en el exilio» o algo por el estilo. Pero hablando de títulos, en este caso nobiliarios, ninguno me produce ahora mayor respeto que el de duque, que bien podría estar encarnado en la figura de Lee «Faker» Sang-hyeok, como un Leto Atreides particular llamado a guiar a su casa, la de T1, en unos Worlds 2021 que bien ser lo últimos para él.

Habiendo conseguido ya lo que nadie ha hecho, equipo y jugador quieren ampliar todavía más su leyenda con un cuarto título. Objetivos ambiciosos para una escuadra que, por primera vez en su historia, no llega como favorita a unos Mundiales.

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La fallida plantilla de diez jugadores se ha visto reducida a siete para estos Worlds 2021, en los que T1 parte por primera vez como tapado / Fuente: T1

Historia viva

Pero historia, al fin y al cabo. Cierto es que los anales del League of Legends competitivo no se remontan a una era tan pretérita. El deporte electrónico rey apenas ha llegado a la adolescencia, pero cada vez es menos habitual encontrar figuras pioneras, como la del propio Faker. El jugador más laureado de la historia, considerado por muchos como el mejor de todos los tiempos, afronta su sexta participación en Worlds con la bruma de la retirada en el horizonte. Fantasmas de desacreditación que no empañan una veteranía indiscutible y un liderazgo inapelable.

Sin embargo, y por mucho que me cueste admitirlo, el tiempo del legendario midlaner parece haber pasado, no tanto en cuanto a despliegue técnico como a idiosincrasia. Resulta paradigmático que, a lo largo del pasado Summer Split en la LCK, no hayamos visto en él la mejor versión de campeones tan característicos, como Ryze o Twisted Fate. Todo sea escrito, los destellos de calidad siguen presentes, y su buen hacer en playoffs fue en parte responsable del subcampeonato de su equipo en verano.

Ecos de un pasado perdido

La realidad es que, sin figuras como Lee «Duke» Ho-seong, Bae «Bengi» Seong-woong o el mejor Bae «Bang» Jun-sik en el equipo —auténticos fueras de serie en sus posiciones—, el tricampeón parece haberse vuelto más egoísta, centrado en su línea y buscando un snowball que no siempre ha logrado encontrar. Los jóvenes vienen pisando fuerte, una frase que se aplica no solo a la sobrada calidad que atesora T1 en la parcela individual.

Hasta dónde puede llegar este equipo durante los Mundiales depende de que Faker muestre más confianza en sus compañeros dentro de la Grieta, que recupere la faceta solidaria que le llevó a marcar una época, pero también que no infravalore a unos adversarios en línea tan jóvenes como talentosos. Con jugadores como Jeong «Chovy» Ji-hoon o Kim «Gori» Tae-woo habiéndole comido la tostada en Corea, y ante la presencia en Worlds de figuras como Heo «ShowMaker» Su, Lee «Scout» Ye-chan o Kim «Doinb» Tae-sang, la sensación reinante es que para que su equipo dé un paso adelante, quizás él deba dar uno para atrás.

Talento y veteranía

Los dos pilares, grosso modo, sobre los que se sustenta T1. El éxito llama al éxito, y no es de extrañar que los jugadores más dotados se vean atraídos a jugar en una escuadra como la triple mundialista. Una organización, además, con los medios para formar auténticas estrellas sin necesidad de acudir al mercado, pero que tampoco renuncia al valor de la veteranía. Activo no solo presente en Faker, sino también en su principal compañero de batallas a lo largo de los últimos años, Park «Teddy» Jin-seong.

El avezado tirador ha vivido una temporada irregular, no tanto por nivel, sino por continuidad. El experimento de T1 por desplegar una plantilla de diez jugadores en primavera lo relegaron a compartir su posición con Lee «Gumayusi» Min-hyeong, que ya empezó a demostrar su calidad desde finales del año pasado. Dos titanes para un mismo rol y de perfil más similar de lo que se presupone, orientados ambos al escalado y cómodos con hypercarries.

Teddy Faker T1
La pareja Teddy-Faker, una dupla de ensueño a la que el League of Legends quizá le deba un Mundial juntos / Fuente: LCK

You Can’t Always Get What You Want

Donde sí hay consenso es en que el desempeño del equipo nueve veces campeón regional no pasa por quién juegue como tirador. Una posición, no obstante, en la que quizá les beneficiaría contar con una figura más agresiva en early-midgame. Un brío insuficiente, que parece habérselo quedado todo para él quien podría suponer, junto a otros, el futuro de la toplane en Corea, Kim «Canna» Chang-dong.

Conocido por su predilección en cuanto a campeones bullies y de snowball, como Jayce, Gwen o Kenen, el ya no tan novicio jugador ostenta haberse convertido en uno de los mejores toplaners de la LCK. Solo por detrás de Kim «Khan» Dong-ha en este Summer Split, y con pocos elegidos que puedan encontrarse a su nivel, como Kim «Kiin» Gi-in, no es de extrañar que T1 confíe en su sololaner superior a la hora de concentrar recursos y conseguir ventaja. Una estrategia que les ha dado rédito, convirtiéndose en clave de su éxito durante la temporada estival.

La generación del 2002

Conscientes de su error, el cuerpo técnico de T1, todavía formado por Yang «Daeny» Dae-in y Lee «Zefa» Jae-min, decidió limitar sus efectivos. Así, Gumayusi le ganaría por fin la partida a Teddy, que no volvería a la titularidad hasta la fase de playoffs, solo para verse relegado de nuevo al banquillo durante las Finales Regionales. Vuelta tras vuelta de cara en la línea inferior, cuyos cambios parecían actuar a modo de efecto placebo. Un equipo, en realidad, más demandante de agresividad en la botlane que de intercambio de cromos.

No sería hasta que la directiva de T1 cesara a su flamante dupla de entrenadores que el equipo comenzó a encontrarse, especialmente con la entrada de Moon «Oner» Hyeon-joon en la jungla. Con él, y durante varias jornadas, el conjunto huérfano desplegó el mejor nivel hasta el momento con su particular generación del 2002, formada por Ryu «Keria» Min-seok, Gumayusi y el propio Oner. Un arma afilada que ahora se muestra de doble filo. Por un lado, el ticket hacia un futuro en el que la organización siga siendo referente en Corea. Por otro, la siempre arriesgada apuesta de confiar tus aspiraciones internacionales en la volatilidad e inexperiencia de unos jugadores que apenas alcanzan la mayoría de edad.

Variable independiente

Una regla que encuentra su excepción en la contraparte de la línea inferior. El jovencísimo apoyo que sorprendiera a su región junto a una generación irrepetible en DRX se ha visto obligado convertirse de forma prematura en alma y motor de T1. Única pieza irremplazable en su equipo, incluso en tiempos del ten-man-roster, Keria ha sabido responder a la confianza con regularidad. Más cómodo con campeones playmaker, como Thresh o Gragas, no ha tenido problemas para llevar la iniciativa con lo que demandara el metajuego. Un auténtico diamante en bruto apremiado a madurar a marchas forzadas y pasando cada examen con nota. El auténtico seguro de vida de este equipo.

Sea como fuere, Worlds 2021 suponen una ocasión de oro para que tanto jóvenes como novatos logren encontrar el equilibrio más difícil. Oportunidad irrepetible para que T1 vuelva a lo más alto por el camino más escabroso.