Valorant: La raíz del problema en la polémica de Vodafone Giants

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El fichaje de la plantilla de Orgless encendió una mecha que explotó el martes, dando lugar a una polémica con Giants y su equipo de Valorant. El club español pretende establecerse como uno de los estandartes del Valorant europeo, al igual que Heretics. Esta decisión tiene otro lado de la moneda. La antigua plantilla, plagada de figuras españolas de gran carisma, acabó en la deriva sin club al que representar.

La pasión que despierta ver a jugadores que comparten tu idioma, tu cultura, tu comunidad es irreplicable. Giants, que se quedó a medio fuelle en su camino hacia Europa, tuvo en sus manos la decisión de renovar a la escuadra española o perseguir sus sueños. Finalmente, optó por la segunda opción, generando una ligera controversia inicial comprensible y aceptable.

Cuando la escuadra hizo el debut, todas las miradas se centraron en la figura de Pipson. El jugador ruso estuvo abocado a jugar Sova, un personaje con una gran curva de aprendizaje, y su falta de bagaje con el agente era evidente. Esto echó sal a la herida, ya que Jonba se caracterizó desde el minuto uno por ser uno de los Sovas más completos y sorprendentes de Europa.

El día de la polémica con la comunidad de Valorant y Vodafone Giants

El martes tuvo lugar la polémica, durante el enfrentamiento de los nuevos Giants contra el mix Dont even ask. Liderado por Koldamenta, donde también se encontraba Kiles, el equipo conectó con el público desde el principio. Los dos jugadores de la escena española protagonizaron un gran partido donde acabaron doblegando a los europeos con un resultado de 13-9. La explosión llegó cuando, por el uso de una práctica no permitida, les dieron la victoria por nula.

La comunidad estaba completamente volcada con este nuevo rooster, con figuras españolas destacando muy positivamente. Arrebatar esa victoria, justamente merecida a excepción de ese bloqueo, provocó la furia de buena parte de la comunidad.

Un error de un árbitro, que afirmó antes del partido que dicha definitiva se podía utilizar, hizo todo esto aún más injusto. Los jugadores, que preguntaron y estaban al tanto de la normativa, se llevaron un revés completamente inesperado.

Y así, un impulso contenido por abandonar al adorado quinteto español se transformó en una avalancha de odio hacia una organización que solo fue víctima de las consecuencias. Un grito hacia la que hasta hace nada era su club.

Finalmente, Dont even ask clasificó de forma excepcional venciendo en los tres partidos que disputaron. Hay esperanza en que la eliminación sirva como pala para enterrar esta desagradable polémica con Giants y su rooster de Valorant de una vez por todas.

Queda reflexionar. Evaluar las decisiones. Ser más comprensivos. Apoyar más y linchar menos. Cada uno puede seguir su camino. Pero no hace falta acumular ese rencor intenso que prende como la pólvora.