La Guerra de la Chispa, la expansión de las Bombas

Como todos los magiqueros ya sabréis, La Guerra de la Chispa (War of the Spark, para los puristas) ya es una realidad. Una nueva expansión de nuestro amado Magic: The Gathering, que esta vez toma como punto diferenciador la figura de los Planeswalkers.

Vamos a diseccionar un poco esta nueva expansión, comentando puntos fuertes y menos fuertes y revisando algunas de las cartas más interesantes.

Las mejores chispas de la guerra

Empecemos por lo bueno que, en este caso, es casi todo. War of the Spark ha llegado cargada de frescura y propuestas a un metajuego bastante enclaustrado en Esper, Sultai y monocolores, ofreciendo hasta 36 Planeswalkers nuevos, que pueden funcionar como “bombas” en todos los colores y combinaciones.

En puridad, no todos son realmente finishers, porque al haber adquirido el compromiso de incluir al menos un Planeswalker por sobre (físico), en Wizards se han visto obligados a hacer unos cuantos infrecuentes que no son precisamente rematadores de partida.

Teyo the Shield Mage, carta de Magic: The Gathering. Kasmina Enigmatic Mentor, carta de Magic: The Gathering. Narset, Parter of Veils, carta de Magic: The Gathering.

Tal es el caso de cartas como Teyo, Kasmina o Narset, que a través de sus pasivas nos brindan lo que siempre se ha conocido como “chapas” que dificultan la vida al rival. Punto para Wizards aquí, que pudiendo haber caído en la tentación de sacar win-conditions mediocres, ha optado por sacar cartas totalmente jugables que funcionan como apoyo a otras estrategias.

Aunque evidentemente, en una expansión de Planeswalkers abundan las bombas genuinas, de esas que si las bajas en curva y logras enderezar con ellas en mesa, prácticamente ganan la partida. En lo personal, me quedo con las versiones de  Guideon, Ajani y Liliana.

Gideon Blackblade, carta de Magic: The Gathering. Ajani, the Great Hearted, carta de Magic: The Gathering. Liliana, Dreadhorde general, carta de Magic: The Gathering.

El lore, ese gran desconocido.

La gran presentación de War of the Spark quedaba inaugurada por este más que épico tráiler.

Una poco habitual apuesta por el lore que, esperemos, empiece a ganar relevancia poco  a poco, aprovechando el “tirón gráfico” que supone MTG Arena para un juego que hasta ahora se había disputado sobre el papel.

Lo que sí ha abundado siempre han sido las cartas y referencias al lore dentro del juego. Como no podía ser de otra manera, en War of the Spark encontramos cientos de ellas. A destacar (por su jugabilidad) los dioses antiguos, recién llegados de Amonkhet, que pueden llegar a ver mucho juego.

God-Eternal Oketra, carta de Magic: The Gathering. God-Eternal Kefnet, carta de Magic: The Gathering. God-Eternal Bontu, carta de Magic: The Gathering.

Las notas negativas

Por desgracia para la cada vez más amplia playerbase de MTG Arena, parece que en Wizards siguen empeñados en hacer caja con las nuevas expansiones. Esto, que a priori parece lo más normal y respetable del mundo (no olvidemos que la industria del videojuego también tiene que comer), se convierte en un problema cuando empieza a perjudicar al propio juego.

Y es que, de nuevolos grandes damnificados en todo esto han sido los jugadores ahorradores, que tendrán que esperar hasta que entren en rotación de eventos los drafts competitivos cuya entrada se costea con oro.

Teniendo en cuenta que han seguido el mismo patrón de eventos que con la salida de Ravnica Allegiance, podemos asumir que se convertirá en el modus operandi habitual. Una auténtica lastima, teniendo en cuenta que esta práctica rompe en gran medida el hype que despierta el lanzamiento de la expansión y lo diluye en el tiempo hasta que, cuando por fin se pueden jugar drafts por oro, los jugadores ya se han cansado de esperar y la nueva expansión no despierta más entusiasmo que cualquier otra.