Reseña de “Grasp of the Undying”, nuevo disco de Pentakill

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Lo que empezó siendo una broma para promocionar su juego, se le ha ido de las manos a Riot. Y en el buen sentido. De acuerdo al periódico británico The Guardian, el último disco de la banda Pentakill ha sido un tremendo éxito. Grasp of the Undying, que así se llama el álbum, ha alcanzado el top 40 en Billboard, y el número 1 en la sección de metal de iTunes.

Que Pentakill desbanque a otros artistas no deja de ser sorprendente. Después de todo, los integrantes de la banda sólo existen en la imaginación de los miles de jugadores de LOL. Aunque tampoco es nada nuevo que una banda de metal ficticia coseche tal éxito. Ya lo hicieron en el pasado Dethklok, el grupo de la serie de animación Metalocalipsis. Hasta la fecha, ha sido la única banda de death metal que ha alcanzado el puesto 21 en Billboard. Y más relacionado con el mundo de los videojuegos, existió antes E.T.C., el grupo de Blizzard con personajes de World of Warcraft.

Portada de “Grasp of the Undying”.

Pero Grasp of the Undying no es sólo un guiño simpático que ha gustado a los fans. Hay muchos artistas, y muy buenos, detrás de este proyecto. Más allá de los propios músicos de Riot, participan caras conocidas, junto con numerosos cameos. El cantante principal es el  famosísimo en el mundo del hard rock Jørn Lande (Masterplan, Avantasia, Jorn, Dracula…). Por otro lado, la excelente vocalista Noora Louhimo (Battle Beast, conocidos por sus letras sobre Berserk) participa en dos de las canciones. Se unen al elenco Danny Lohner (productor de Nine Inch Nails), Tommy Lee (batería de Mötley Crüe), Rich Thomson (Xerath), y Per Johansson (Ureas), entre otros.

El disco se puede descargar de forma gratuita de la propia web de Riot, o escucharse en Youtube o Spotify.

Nadie toca heavy metal como los no muertos

Lo más interesante del álbum es su consistencia y su variedad. Es muy superior a su predecesor, Smite and Ignite, en todos los sentidos. Ya no hay canciones de relleno, todas son diferentes, y el oyente atento puede descubrir una agradable mezcla de géneros. Hay influencias del power metal, del trash metal, pasando por el doom, el speed, e incluso la música industrial.

El disco arranca con las guitarras acústicas de Cull, que dan paso a la voz desgarrada de Lande, y las eléctricas propias del género. La canción es un medio tiempo muy disfrutable, aunque no es más que un aperitivo.

El plato fuerte llega con Mortal Reminder, el tema principal del álbum. Comienza con elementos sinfónicos, rotos a los pocos segundos por un riff distorsionado y pegadizo. Los elementos melódicos, o más sucios, están todos combinados a la perfección. Mención aparte merece la parte lírica, compuesta con elegancia, y que conduce hacia un estribillo memorable.

La siguiente canción, Tear of the Goddess, aunque instrumentalmente perfecta, parece diseñada para el lucimiento vocal de Noora Louhimo. La cantante sube y baja continuamente, mostrando su amplio registro. Es otro de los momentos memorables del álbum.

Infinity Edge muestra influencias del groove metal, o incluso el djent, que continúan en Dead Man’s Plate. Serán un continuo a lo largo del disco.

The Hex Core M2 le da una vuelta de tuerca al sonido que hasta ahora veníamos escuchando. Es una canción de metal industrial, en la que podemos oír reminiscencias de Rammstein o Nine Inch Nails.

The Bloodthister retoma el heavy metal clásico, con una pieza agresiva que contrasta con la siguiente, Frozen Heart. Esta otra es, nuevamente, un medio tiempo que combina las voces de Lande y Louhimo en dueto.

La penúltima canción, Rapid Firecannon, me sorprendió mucho la primera vez. No me esperaba algo tan potente. Combina speed metal con trash metal, dando como resultado un sonido muy similar al de bandas como Overkill, Megadeth, o Anthrax.

El broche lo pone Blade of the Ruined King, la pieza más larga. Son siete minutos de coros, arreglos sinfónicos, y una gran teatralidad, combinado todo ello con solos virtuosos. Sin duda, un final más que digno para Grasp of the Undying.

Grabado en las catacumbas de las Islas de las Sombras

En resumen, el disco me ha parecido mucho mejor de lo esperado, ya que el primero me dejó un sabor agridulce. Lo que más me ha llamado la atención de él, sin ninguna duda, es su calidad. No estamos ante música prefabricada para publicitar League of Legends, sino ante arte auténtico.

Dice muy poco de la industria que un disco, inspirado por un videojuego, sea mejor que la mayoría de la música comercial. Es, cuanto menos, curioso, y debería darnos pie a reflexionar.

Por mi parte, me he quedado con ganas de otra dosis de heavy metal. Esperemos que el tercer disco de Pentakill no se demore tantos años como el segundo.

Reseña de “Grasp of the Undying”, nuevo disco de Pentakill
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