Hacer lo imposible

DRX Worlds 2022 Deft

Estos Mundiales han sido los primeros que no he podido seguir en los últimos siete, quizá ocho años. No me he escudriñado la cabeza en conformar power rankings, y ni siquiera me animé en su día a hacer el tradicional Pick’em. Tampoco he estado atento a previas, ni a narrativas de día uno que a buen seguro caducarían con el paso de las horas, y apenas he reparado en la evolución de un metajuego tradicionalmente criticado, como no podía ser de otra forma. Pero de ninguna manera siento que me haga falta haberme empapado de estos Worlds 2022 para escribir sobre los imposibles de DRX.

El verano de 2021 fue una de las épocas más dulces de mi pasado reciente. Tener la oportunidad de participar en la retransmisión oficial de la LCK junto a un equipo más cercano a un grupo de amigos que de compañeros fue una experiencia que difícilmente podré borrar de mi memoria. Una oportunidad que nació como lo hacen todas las oportunidades: de estar en el lugar adecuado en el momento preciso.

Podría recitar aquella Summer Season como si de un padrenuestro se tratara. El prometedor inicio de un Gen.G que acabó jugándose el coliderato en la última jornada contra Nongshim RedForce; la rebeldía del propio Nongshim, que a una partida estuvo de meterse directamente en semifinales junto a DWG KIA; aquellos inesperados rerolls por parte de los vigentes campeones que los revitalizaron hasta devolverles el título. Y entre relatos de gloria, el infame récord de DRX. Una organización en decadencia que, con ocho derrotas seguidas en la primera vuelta y un 2-16 final en su marcador, cosechó la peor temporada de un equipo en la historia en la LCK desde que se instauró el sistema de franquicias.

Eran malos tiempos para quienes nos considerábamos seguidores de aquel lejano Kingzone DragonX, campeón de la Temporada de Primavera de 2018, pero que no pudo doblegar a Royal Never Give Up en la final del Mid-Season Invitational de ese mismo año; y de su más cercana y mejorada versión de 2020, siendo el único equipo que consiguió seguirle la estela al mejor DAMWON de la historia, solo para caer por partida doble en las finales de la Temporada de Verano de 2020 y en los cuartos de final de los siguientes Mundiales. En definitiva, ser fan de DRX nunca ha sido tarea fácil, ni siquiera en sus mejores momentos. Pero qué valor tendría seguir a un equipo si el periplo fuera un camino de rosas.

Atendiendo a los registros históricos, que DRX se alzase con la Copa del Invocador en estos Worlds 2022 era imposible. Nadie podrá quitarles eso: hacer lo imposible. Y lo imposible, en este caso, venía de lejos, de mucho más lejos que doblegar a T1 en la final.

Era imposible que el que terminó como peor equipo en 2021 se rehiciera en apenas unos meses a base de viejas glorias y promesas incumplidas, ni mucho menos que consiguiera llegar a playoffs en sendos splits de 2022 con un colchón holgado de victorias. Era imposible que tuviera la más mínima oportunidad en unas Finales Regionales con DWG KIA, KT Rolster y Liiv SANDBOX —estos últimos, sus verdugos en los cuartos de final de la Summer Season—, más aun empezando por la parte baja del cuadro y sin haber ganado un mejor de cinco en todo el año. No tan imposible era que, una vez en los Mundiales, pasaran con holgura la fase previa, pero seguramente no llegarían mucho más lejos. Todo el mundo sabe que es imposible ser contendiente al título con la vitola de “equipo de Play-In”.

Pero lo que de verdad haría que nos devanásemos la cabeza, pellizcándonos para comprobar que las altas horas de la noche no nos hubiesen jugado una mala pasada, es que DRX tumbara al vigente campeón mundial, reverse sweep mediante, en cuartos de final; que se levantara de nuevo para remontar al mejor Gen.G de los últimos años, puede que de la historia, dueño y señor de Corea durante el split de Verano, y la gran esperanza de la LCK para devolver el título a casa; que se alzara una tercera vez contra los elementos y la fuerza imparable que parecía T1 por momentos, quienes, con un Lee ‘Faker‘ Sang-Hyeok inmortal a la cabeza, prometían haber hecho un pacto irrompible con el destino para que este fuera el cuarto merecido.

Lo imposible lo sigue siendo aun después de haberlo conseguido; ahí reside su valor. Es una lucha constante entre el cerebro que lo niega y el ojo que lo afirma. Un error, una excepción, un borrón en los libros de historia, pues en la inmensa mayoría de los casos lo imposible se prueba como tal. Habremos de valorar lo que ha conseguido DRX en estos Worlds 2022 como algo que, quizás, no volvamos a vivir. El paso de un cometa. Un sueño lúcido. El primer beso de un amor adolescente. Algo sobre lo que nos preguntarán en el futuro y deberemos pensar dos veces si, en efecto, eso pasó. Una bendita equivocación del destino que nos demuestra que lo posible es un concepto azaroso delimitado por seres falibles. Un recordatorio de que lo que no puede ser, no puede ser, pero no todo es imposible.