Rekkles y la memorable comunidad de League of Legends

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Rekkles comunidad

El pasado 20 de noviembre se hizo oficial uno de los fichajes más importantes de la historia del League of Legends europeo. Martin Larsson «Rekkles» decidió abandonar la institución de Fnatic, la que había sido su casa desde que nació su carrera profesional, para unirse a las filas de G2 Esports. En cualquier otro caso, esta marcha no hubiera tenido tanto impacto. Pero el sueco dejó el que era su club hasta hace pocos días en pro de su eterno rival, algo que podría haber causado uno de los mayores revuelos en el viejo continente.

He de reconocer que, una vez más, los deportes electrónicos han vuelto a sorprenderme. Aunque es menester afirmar que en esta ocasión ha sido de manera positiva. En lugar de criticar la marcha del sueco al club de Carlos Rodríguez «Ocelote», la gran mayoría de los aficionados europeos han reaccionado de un modo más que positivo. Los mensajes que ha recibido el jugador a través de las redes sociales han sido de apoyo a su decisión de moverse a G2 Esports.

La cultura del odio, pasado y presente

Y es que, en una época en la que quemar camisetas está a la orden del día, se hace raro ver cómo alguien apoya un cambio tan radical. A lo largo de la historia encontramos patrones de rechazo a este tipo de movimientos. Uno de los ejemplos más claros está marcado con fecha de 7 de agosto de 2010. En ese momento, LeBron James anunció su decisión de abandonar los Cleveland Cavaliers para irse a los Miami Heat a través de la ESPN. En ese momento, la gente de Ohio lloró y se enfadó. Así, acabaron quemando las camisetas del alero, grabando en vídeo su “hazaña” que posteriormente se compartiría en las redes sociales.

Tweet de LeBron James sobre los aficionados agresivos / Imagen vía: Twitter.com

Este no ha sido el único caso. Kevin Durant en su adhesión a los Golden State Warriors, el cambio de Fernando Torres desde el Liverpool al Chelsea o Neymar y el fin a su época en el Fútbol Club Barcelona son algunos de los más sonados. En todos ellos los aficionados han abucheado, así como quemado las camisetas de estos jugadores. “La quema de camisetas ha llegado a un punto de ser ridícula. Este hombre ha sido traspasado. ¿Qué es lo que no entendéis? Y jugó un partido después de que su hermana falleciera”. Así fueron las palabras de la estrella estadounidense después de que se repitiese el patrón en el tras el traspaso de Isaiah Thomas en los Boston Celtics.

Quizás la definición de cultura del odio sea la más apropiada para definir este tipo de actos. Aprovechar cualquier movimiento medianamente mediático para realizar acciones de moral cuestionable. A fin de cuentas, es un contenido que proporciona una visibilidad, así como interacciones gratuitas que, aunque no sean las deseables, hacen llegar a los protagonistas a un público que hasta entonces era desconocido.

Rekkles deja una comunidad para el recuerdo

En muchas ocasiones se dice que la comunidad de League of Legends es, cuanto menos, tóxica. Si bien es cierto que en algunas situaciones se da esta condición, existen momentos en los que este deporte electrónico nos hace sentir orgullosos por dedicarle tantas horas. Ver cómo toda la comunidad se vuelca en apoyar a una figura tan representativa como es la de Rekkles nos brinda esa esperanza. Y es que la estrella sueca es muy querida tanto en Europa como a nivel internacional.

No obstante, teniendo en cuenta los días que corren en los que las redes sociales son tan importantes, era una posibilidad pensar que el aficionado medio optase por acudir al comentario de odio con el objetivo de conseguir esas ansiadas interacciones. Pero, más que eso, hemos descubierto que los esports siguen siendo muy diferentes a los deportes tradicionales. Pase lo que pase en el futuro con Rekkles y G2 Esports, es necesario agradecer a la comunidad y al LoL su carácter y existencia. De todo corazón, gracias, esports.